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Pero es que el contraste de la movilidad y la quietud,
lo gregario pero ensimismado del grupo del vagón)
versus la soledad del personaje en el andén.
La paradoja del movimiento en lo que es estático
y lo estático en lo que es movimiento.
Luis Jiménez Fernández
La farola perdida, la farola solitaria, en algún lugar de Buenos Aires
tal vez tenga una historia de soledad o quizás miles, lo cierto es que
por esas cosas de la vida me encontré en algún lugar con ella... La farola!!!
estaba sola y junto a mi esposa e hijo le dimos una historia de ternura!!!
Desde niño siempre creí, que cuando los aguateros volaban cerca del agua
O entre los pastizales, una tormenta estaba por venir. Ya de en mi adolescencia,
descubrí que los aguateros en realidad eran libélulas, y que nada tenían que ver con la lluvia.
Este ultimo descubrimiento me hizo sentir medio tonto, aunque lo cierto es que de tonto
no creo tener nada, y aunque la inocencia y capacidad de asombro cada vez es más escasa;
Yo sigo apostando a la pureza y lo sencillo, a lo inocente y sorpresivo,
yo sigo creyendo que la hermosura esta en las pequeñas cosas que nos asombran.
Yo creo aunque me digan tonto, vos... Crees?
Como en la vida, como en todo, muchas veces se anuncia tormenta.
¿No te ha pasado alguna vez, que la tormenta te agarro desprevenido?
Justo en el mejor momento, o en el peor lugar, la tormenta arruina todo!
Tormenta!... En nuestra vida nos hacen falta tormentas, pero muchas tormentas,
las tormentas limpian y sacan a luz cosas que estaban ocultas.
El agua viene, se lleva todo, y queda lo bueno. Muchas veces la tormenta,
nos hace ver las cosas desde otro punto, llueve y nuestra alma como la tierra se hidrata.
Y florecen las cosas nuevas, porque todo esta más claro, todo a tomado muevas fuerzas.
Desde chico me llamo la atención aquel plato volador,
claro que no sabia muy bien que era, pero para mi era un plato volador.
Hoy a mis 33 años sigo sin saber, que hay dentro de aquel plato volador
de mi infancia, y aunque pase mil veces y ya se que se llama planetario;
nunca se dio la oportunidad de rebelar aquel misterio.
Planetario, hoy te muestro de afuera, y mañana quizás por dentro.
La vida y los golpes forjaron su semblante,
desafiante por demás, duro, con dolor a cuesta.
Y quien diría que alberga ternura tal, que uno,
desearía estar horas junto a El.
La vida y los golpes forjaron su semblante, pero
su ternura y corazón, aun siguen siendo los de un niño.
Arriba luz, aunque parezca lejana e inalcanzable.
Arriba luz, aunque estés en medio de la oscuridad.
Arriba luz, solo tienes que mirar arriba.
Arriba luz, y procura mirar siempre arriba pues de alli viene.